HISTORIA

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Historia de Helados Helio

Helados Helio es una empresa asturiana, afincada en la localidad de Candás, que desde hace más de 50 años ofrece a sus clientes uno de los manjares más preciados y dulces: los helados.

La firma fue fundada en la década de los 30 por Juan José Heliodoro Fernández González, bajo el sobrenombre de Helados Helio Hermanos. Sus primeros contactos con el mundo laboral fueron a través de su padre, que era marinero. Posteriormente trabajó en la mina de hierro de Llameres, situada en Bañugues, su localidad natal.

Durante el servicio militar conoció a un valenciano, cuya familia se dedicaba a la elaboración y venta de helados y horchata en ferias y romerías. Este hecho, unido a la gran inestabilidad laboral, política y social que se daba en el mundo minero en los años 30, sobre todo en Asturias, llevó a Heliodoro a dedicarse al mundo del frío, al helado.

Aprendió el oficio con "Antonio el Valenciano", natural de Ibi y fundador de la firma "Helados los Valencianos" en Avilés. Heliodoro comenzó la actividad en su propia localidad, acudiendo a fiestas locales, al baile del pueblo y a la puerta del cine. Dado el éxito de sus productos, rápidamente buscó mayor área de expansión por el resto del municipio.

Los gravísimos avatares de la Guerra Civil cortaron de raíz cualquier intento de progresión en el negocio y se tuvo que esperar hasta los años 40 para que nuevamente Heliodoro tuviera que partir de cero y reiniciar su negocio.

A principios del 1943 la empresa aumentó, con la llegada a la firma de los dos hermanos de Juan José Heliodoro Fernández González: Clara y Herminio. Su sede se estableció en un local ubcado en el mismo puerto de Candás y muy pronto, se incorporaron al negocio el resto de familiares: Piedad, Chelo y Marino.

Desde allí, comienzan a recorrer todas las playas y romerías de la zona de Carreño y Gozón con sus carros y garrafas al hombro. Además, durante ese mismo invierno, completan el negocio transformando los carros de helados en máquinas de asar castañas.

La llegada de los años 50 cambió radicalmente el destino de la empresa, ya que a la familia Fernández González les surge, de manera totalmente inesperada, la posibilidad de afrontar un nuevo reto empresarial: hacerse cargo del traspaso de un negocio de hostelería y hospedaje. A pesar del gran riesgo económico que significaba este proyecto, lo aceptaron sin renunciar a su negocio anterior. Así, desde ese momento, compatibilizaron la actividad en el bar- hotel – restaurante con la del helado.

A pesar del enorme sacrificio que supuso esta enorme carga de trabajo, a finales de los 50 empezaron a ver sus frutos y adquirieron el primer vehículo de la empresa: un motocarro, marca ROA, adquirido en 1958. Este hecho, muy simple actualmente, pero no tanto a finales de la década de los 50, supuso una auténtica revolución en la empresa. Para ellos fue como entrar de repente en el sigo XX, ya que no les hacía falta caminar con el carro de los helados tantos kilómetros a diario.

Con la llegada de los años 60 la empresa siguió adaptándose a los nuevos tiempos con novedades muy importantes. En primer lugar, se decidió a dedicarse en exclusiva al helado, finalizando la actividad realizada en el bar – restaurante – hotel. En segundo lugar, se trasladó el obrador al local donde anteriormente estaba ubicado el restaurante y la barra del bar se trasformó en el mostrador de la heladería. Finalmente, se adquirieron nuevas máquinas para el proceso de elaboración, se montaron nuevas cámaras frigoríficas, se compraron vehículos dedicados en exclusiva a la venta de helados y se construyó la primera heladería en la localidad de Luanco.

La crisis del petróleo a principios de los años 70 y la progresiva implantación en todo el suelo nacional de las poderosas marcas industriales de helado llevó a los pequeños artesanos a buscar nuevas fórmulas de competitividad. Por ello, nació AIA DHEJA, Asociación de Artesanos del Helado, de la que Juan José Heliodoro fue uno de los principales impulsores.

Con la base de la empresa bien cimentada en la década de los 60, los 70 fueron años de fuerte expansión, pese a la crisis ya mencionada. Se amplió el parque móvil de la compañía con mayor número de vehículos adaptados para la venta de helado y con la adquisición de un camión frigorífico para el reparto al por mayor. También, aumentó el número de locales comerciales, con la apertura de una nueva tienda en Luanco y la reforma del viejo local situado en el muelle de Candás.

Los años 80 y 90 fueron años de fuertes innovaciones empresariales. Comenzaron a cambiar las estructuras clásicas y se aumentó el número de sabores, pasando de los 8 ó 10 clásicos a más de 60. Además, se modificó el concepto de heladería. Los viejos mostradores con neveras cerradas a cal y canto y plagados de hielo se transpormaron en modernas y vistosas vitrinas que permiten conocer los diferentes sabores de helados al primer golpe de vista.

 

La venta ambulante, que evolucionó desde el antiguo carrito a modernas furgonetas, es hoy casi anecdótica y simplemente testimonial.

Contacto

HELADOS HELIO HERMANOS

  Plaza de la Baragaña, 4
Candás, 33430, (Asturias)

  985 880 014

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